En la actualidad difícilmente alguien puede señalar que el Derecho resulta un sistema auto-referencial y cerrado (no debatiré aquí si el derecho es un sistema autopoiético pero sí mencionaré la existencia de tal discusión). La vocación del Derecho es la solución de problemas o necesidades sociales, satisfaciendo de este modo una serie de intereses considerados merecedores de tutela jurídica. En atención a esta circunstancia urge que los operadores jurídicos estemos en aptitud de analizar dichas necesidades e intereses desde diversos puntos de vista, aprovechando herramientas ofrecidas por las ciencias sociales o incluso por la tecnología. Pensemos qué sería del sistema catastral sin el empleo de las coordenadas UTM, ciertamente podría realizarse el trazado de linderos pero de manera mucho más compleja e incrementando la posibilidad de conflictos entre particulares justamente por la  imprecisión de esos otros mecanismos (deviniendo en un mayor número de casos de superposiciones entre predios).

Por otro lado, en las últimas décadas, la economía enriqueció el análisis jurídico (sin olvidar la primera ola de Law and Economics) pero tal mérito no se limita a esta ciencia social, sino que otros tantos campos de estudio vienen haciendo lo propio, aunque probablemente sean menos conocidas entre nosotros. Así, la psicología evidencia las enormes dificultades y limitaciones presentes en el ser humano, aspectos que impiden al ser humano la toma de decisiones adecuadas a sus intereses concretos; los defectos son de tal magnitud que se presentan de manera sistemática a pesar de los incentivos existentes (sesgos cognitivos). En el caso de la biología explica algunos desarrollos evolutivos que llevan al ser humano a asumir, de manera inconsciente, estrategias de supervivencia o de reacción ante estímulos externos, muchas de las cuales pensábamos limitadas a otros organismos.

En síntesis, el Derecho no puede explicarse y estudiarse a cabalidad si es que nos centramos exclusivamente nuestra atención a los varios productos jurídicos (ley, jurisprudencia y doctrina), toda vez que para la formulación de estos productos se toman en cuenta factores no necesariamente jurídicos, circunstancia que se justifica en el esfuerzo de salvaguardar intereses humanos concretos.

En virtud a todo lo antes dicho, es necesario capacitarnos en el estudio de estas herramientas de carácter no-jurídico pero que impactan constante e indudablemente en nuestra percepción sobre el propio sistema jurídico.

No es este el lugar para reiterar algunas de las nociones y aspectos que se verán en el curso, sí me interesa por el contrario remitirlos a la consulta de otros posts en los que se reseña algunos de los conceptos que son necesarios para iniciar la labor de identificación de intereses y a prestarle atención a las necesidades sociales reales. Para ello tenemos que desterrar mitos presentes en nuestra educación legal previa, comprender las verdaderas diferencias entre nuestro sistema jurídico y los que conforman el Common Law, así como revisar ideas básicas de análisis económico del Derecho y de comparación jurídica.