La mayoría de cursos asumen implícitamente que los alumnos conocen la noción de relación jurídica (intersubjetiva). Por ejemplo, durante las primeras semanas de Derecho de Obligaciones se presta atención a la estructura de dicha relación y su componente patrimonial; en el caso de Derecho de Contratos la situación no cambia radicalmente pues se recalca la bilateralidad el vínculo y la patrimonialidad como un límite a la autonomía de los particulares; y así por el estilo.

No entraré a un análisis detallado de la relación jurídica (intersubjetiva), me limitaré a esbozar sus caracteres fisonómicos para subrayar su importancia en la asignación o reconocimiento de tutelas jurídicas. Hay, sin embargo, una circunstancia favorable. Durante el dictado de los cursos de Acto Jurídico y Derechos Reales, ustedes se aproximaron -aunque sea superficialmente- a ambas nociones (la estructura de la relación jurídica y los mecanismos de tutela). Así, cuando tales profesores nos brindan la definición de propiedad suelen emplear, siempre que tengan formación dogmática, dos tipos de formulaciones: a) se centran en la posibilidad que tiene el titular de extraer beneficios para sí a través del ejercicio de las prerrogativas anexas al citado derecho o b) se concentran en los comportamientos que el titular (o el sistema jurídico) exigirá a los demás miembros de la sociedad.

¿Cuál es la trascendencia de la elección por una de estas formulaciones? La respuesta es facil de esbozar teóricamente pero complicada de identificar en la realidad. Por un lado, quien proponga una definición subsumible en la formulación descrita en (i) se encontrará sugiriendo que la propiedad resulta un derecho auto-suficiente (por ejemplo, BRECCIA, BUSNELLI, NATOLI y BIGLIAZZI), por lo que no se requiere de una relación jurídica intersubjetiva para explicar sus contornos y la satisfacción del interés del titular del derecho. Por otro lado, quienes se adhieren a una definición de propiedad proxima a la formulación descrita en (ii) tenderán a conceptuar este derecho como una relación jurídica; allí no queda el asunto, toda vez que aún deben explciar quien ocupa el otro polo de la “relación de propiedad” (regularmente echan mano a la ficción de un sujeto pasivo universal o afirman que en el instante en que se concretiza un conflicto que involucre a la propiedad -o uno de sus atributos- se revelará la identidad de la otra parte de la relación).

Sé que he sido muy abstracto por ello intentaré ser más concreto. Si uno se adscribe a la formulación de la relación jurídica descrita en (ii) le resultará posible afirmar que existen relaciones jurídicas sin dos polos de intereses contrapuestos, como sucede con la relación entre el fiduciario y el patrimonio fideicometido, o “relaciones” que no vinculan a sujetos de derecho, etc. Por el contrario, si uno se adscribe a la formulación descrita en (i) optará por mantener la exigencia de dos polos en la relación jurídica y la posibilidad que situaciones jurídicas se opongan en abstracto a la colectividad (los derechos fundamentales), sin exigir una materialización física o jurídica efectiva; potenciando el empleo de tutelas inhibitorias frente al surgimiento de amenazas (el presupuesto, por ejemplo, del amparo).

No es propósito de estas líneas zanjar un debate de tal envergadura, aunque sí deseo enfatizar la relevancia de la discusión, toda vez que en el Perú pasa prácticamente desapercibida. El poco interés de la doctrina no se condice con sus efectos prácticos, los cuales tienen dos manifestaciones. La elección de una de estas formulaciones servirá para fijar si toda relación jurídica presupone siempre la existencia de dos centros de intereses contrapuestos (algo que en la actualidad se da por descontado, pese al decidido avance de nuevas estructuras) y contribuirá a establecer las reglas aplicables a cada caso en concreto.

A fin de profundizar en la materia recomiendo la lectura de un ensayo del profesor Freddy Escobar Rozas titulado Contribución al estudio de la relación jurídica -intersubjetiva-. En el texto se explica didácticamente las definiciones de relación jurídica y cómo impactaría en casos concretos. Si bien me interesa que determinen la trascendencia práctica de una elección teórica (para aclarar si la discusión tiene sentido), tampoco deseo que evadan el estudio serio de las definiciones; por ello les ruego -si desean leer el texto aconsejado- que lean a consciencia las definiciones ofrecidas pues les serán de utilidad en el futuro.